El poder de las afirmaciones (6): Repetición y compromiso

SuKi 17 octubre, 2008 4

Hoy veremos el siguiente paso en esta serie de la técnica de las afirmaciones. Os recomiendo que leáis los artículos anteriores a éste en primer lugar.

compromiso

La repetición es esencial para la técnica de las afirmaciones. Todo lo que usted repita, sea verdadero o falso, su subconsciente lo creerá. Ralph Waldo Emerson dijo, “Un hombre es el reflejo de lo que piensa a todas horas.” Cuando uno repite una idea con frecuencia, su subconsciente acepta esa idea como si fuera un hecho y comienza la tarea de convertida en realidad. En Psicología esto se llama Ley de Impresión Mental Predominante.

Si durante toda su vida, usted se dice a sí mismo que no puede ahorrar dinero, implantará esa imagen negativa en su subconsciente, haga lo que haga, no será capaz de ahorrar. Planes de ahorro, diferentes estrategias y fórmulas que a otros les funcionan, a usted le fallan. Su problema viene por la constante repetición de un pensamiento negativo.

La solución es repetir el pensamiento opuesto, para intentar contrarrestarlo. Diga, “Yo, Juan, ahorro con facilidad.” Si lo repite lo suficiente, su subconsciente acabará creyéndole. Su propia imagen como alguien ahorrador sustituirá a la antigua de aquel que casi no podía llegar a fin de mes. De este modo, su subconsciente no tiene otra alternativa que la de ofrecerle las condiciones necesarias para que haga de su nueva imagen una realidad.

La primera vez que usted pronuncia una afirmación, en su mente consciente salta una alarma. Su mente racional sabe que lo que usted está diciendo no es verdad, y le informa adecuadamente. Si pronuncia la afirmación una sola vez, la parte consciente de su mente actúa, y se acaba el asunto.

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En este caso, esa parte consciente de su mente tiene el control. Pero, si se repite la afirmación, usted tendrá el control. Así, la imagen se escabulle de su mente consciente y se introduce en su subconsciente. La repetición deja sin argumentos a su mente consciente.

Puede ver como se produce un diálogo interior escribiendo repetidas veces durante un tiempo una de sus afirmaciones y escuchando cuidadosamente sus silenciosas respuestas mentales. Ese diálogo probablemente sea algo parecido a lo que sigue:

Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. ¡Venga hombre!
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. ¡No seas ridículo!
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. ¿A quien quieres engañar?
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. No conseguiré nada. Esto no puede ser
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. Bueno, por lo menos no me hará daño
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. No me lo pensaré más…
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. Ojalá pudiera creerme todo esto.
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. “Techo solar” tapicería de cuero…
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. ¡Venga tío! ¡Qué tontería!
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. Se lo enseñaría a Julián…
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. Se quedaría alucinado.

Poco a poco, sus respuestas mentales se van suavizando. El cambio es lento, y puede que necesite de algún tiempo para darse cuenta. No obstante, extrañamente sé ira situando a favor de la afirmación. Sus diálogos interiores van cambiando gradualmente.

 


bmw 840 rojoYo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. Cueste o que cueste…
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. ¡Casi lo puedo ver!
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. Sé que lo haré.
Yo, Juan, tengo un BMW 840 rojo. Interior rojo y negro…

Sea persistente. Con el tiempo, sus respuestas mentales pasarán a la parte positiva, especialmente si su meta se va acercando. Cuándo por fin consiga esa meta, ¡cuidado! Su actitud será imparable. En ese momento, deberá eliminar de su lista la afirmación.

¿Cuánto se tarda en ver los resultados? No mucho. En treinta días o quizás menos, debería empezar a observar que algo está pasando. Cuando llegue ese momento, se sentirá mucho más optimista sobre las predicciones de éxito.

Mediante la repetición, su subconsciente llegará a creer lo que usted diga. Que sea verdadero o falso es irrelevante. Incluso si lo que usted diga es falso en un principio, cuando su mente altere la realidad, ¡se convertirá en verdadero! Si usted repite una mentira absoluta muchas, muchas veces, ocurrirán dos cosas:

Primero, su mente aceptará esa mentira como algo totalmente verdadero, y segundo, la realidad cambiará tanto, que lo que una vez fue falso, se convertirá en verdadero. Con el tiempo, su afirmación dejará de ser falsa, y será totalmente verdadera.

Aunque la repetición es importante, no escriba sus afirmaciones hasta el punto de quedar exhausto. No se lleve horas repitiendo. Un maratón que desgaste su energía será contraproducente. Lo único que debe hacer es seguir un programa moderado, aunque consistente, tal y como hasta ahora hemos ido sugiriendo.Haga sus afirmaciones todos los días. Esto es obligatorio. No cabe discusión. No empiece a saltarse días y piense que no se va a notar. Su subconsciente se percatará.

La otra parte importante es el compromiso: Aunque le resulte difícil hacerlas algún día, hágalas como sea. perderse un solo día le puede acarrear consecuencias; perderse más de un día hará que el método fracase. No hay lugar para el descuido.

Un esfuerzo parcial no tendrá valor. Si pretende llevar a cabo este plan a medias, más vale que lo olvide en este preciso instante. No desperdicie su tiempo.

Se debe comprometer con el método al cien por cien. Decida hacerlo, y cumpla cada día. Hágase un juramento solemne a sí mismo de que va a prestarle una atención máxima.

La combinación de lectura y escritura (es decir, enfocado hacia movimientos corporales), bien aplicadas y de forma diaria, implantarán en su mente las imágenes que necesite de un modo eficaz. Siga el método con constancia, y no le fallará.

Utilizar una tabla le ayudará a ceñirse a unos horarios y seguir el programa. También le ayudará a no olvidarse de ninguno de los tres pasos diariamente. Guarde su tabla en un sitio fácilmente accesible y, que esté a la vista. Clávela con una tachuela/chincheta a la pared, póngala cerca de su cama, o en cualquier sitio donde la vea. Tenga un lápiz o bolígrafo cerca de la tabla.

Al final de cada mes, examine su comportamiento. ¿Están todas las casillas marcadas? Si es así, felicítese. Si no, dése una buena reprimenda. Si hay una cantidad apreciable de casillas en blanco, no debe desmoralizarse y abandonar.

Propóngase hacer lo mejor el mes siguiente. Si de verdad no pudo cumplir el programa estrictamente, no se torture. Hágalo lo mejor que pueda cada mes y no se preocupe. Pero recuerde, con una sola vez que falle, los resultados se resentirán. Por esta razón, un compromiso total es esencial.

Vaya guardando sus tablas mensuales. Sus propios comentarios le podrán servir con posterioridad. Además, si guarda las tablas, irá teniendo un resumen de lo que ha ido ocurriendo en su vida.

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